Una visita a Roma con el ojo puesto en la pelea con los holdouts

Con la mirada puesta en la puja internacional que entabló la Argentina con los fondos buitre, el Gobierno evaluó ayer “oportuno” y “altamente redituable” el almuerzo que el papa Francisco y Cristina Kirchner compartirán dentro de diez días en el Vaticano.

Es muy probable que no lo digan en público para no herir susceptibilidades en la cúpula eclesiástica. Pero varios funcionarios de la Casa Rosada ayer se mostraban eufóricos no bien se difundió la fecha de la reunión que la Presidenta tendrá con el Papa por una cuestión de sucesivas coincidencias: el encuentro en el Vaticano se dará apenas cuatro días antes de que Cristina Kirchner hable en el recinto de las Naciones Unidas sobre “la falta de moral de losholdouts“, un tema en el que descuenta que contará con un fuerte apoyo de la Iglesia.

Si bien la reunión de Francisco con la Presidenta no resultó sorpresiva porque venían hablando telefónicamente de fijar un nuevo encuentro, la fecha propicia para la reunión en la residencia papal fue clave en la estrategia que llevará adelante la Argentina en la ONU.

“El Papa es un apoyo muy importante para la Argentina en nuestra embestida contra los fondos buitre y el abuso o el daño que éstos hacen en la economía de muchos países emergentes del mundo”, expresó ayer a LA NACION un destacado funcionario de la Casa Rosada.

En esta misma línea argumental, el Gobierno cree que un simple gesto o una palabra de Francisco en favor de la postura argentina contra los holdouts servirá como “contrapeso” ante la resistencia que hay de los países desarrollados que hasta ahora eluden cualquier tipo de cambio de reglas de juego en la reestructuración de deudas.

Así, en la Casa Rosada creen que la bendición papal a Cristina Kirchner antes del discurso en la ONU servirá para que los países de la Unión Europea, Estados Unidos y Japón, entre otros, tomen nota o reflexionen sobre la posibilidad de abrir el debate en torno a los fondos buitre.

Está claro que estos países desarrollados se niegan a tratar el tema de la reestructuración de deudas en el ámbito de la ONU porque creen que “no es el adecuado”. Así se lo hicieron saber a la Cancillería varios embajadores extranjeros en Buenos Aires. En cambio, creen que este tipo de debates se debería dar en el FMI, en el G-20 o en Ginebra, donde están concentrados los organismos financieros multilaterales.

La Argentina llevará el debate de las deudas soberanas a Nueva York con el apoyo del Grupo de los 77 más China, que concentra a unos 130 países. De hecho, este grupo de países hoy presentará un proyecto auspiciado por la Argentina para elaborar un “marco jurídico regulador a los procesos de renegociación de las deudas soberanas”, a través de una Convención Multilateral. El Gobierno confía en que esto será aprobado “en menos de un año” y que impactará duramente en el actual litigio que tiene el país con los holdouts. Pero los tiempos para establecer este tipo de convenciones en la ONU son más extensos y el efecto que se busca no podrá ser retroactivo.

Ayer, el canciller Héctor Timerman dijo que la propuesta que la Argentina llevará a la ONU dará un “marco al vacío legal que existe en materia de reestructuración de deudas soberanas”. Y una bendición papal a esa estrategia será como un bálsamo que espera la Presidenta antes de arribar a la reunión que tendrá en Nueva York.

Fuente: La Nación.

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