Cristina volvió a mostrarse con Macri pero descartó un pacto

Compartieron un acto en la autopista Illia, primera inauguración conjunta.

Sergio Berni se abrazaba con Cristian Ritondo mientras Florencio Randazzo se sumaba a la charla con su mano izquierda apoyada en el hombro de Horacio Rodríguez Larreta. Todo ocurrió apenas unos segundos después de que Cristina Kirchner y Mauricio Macri volvieran a verse para compartir por primera vez desde que ambos ejercen funciones de Estado la inauguración de una obra: la ampliación del tramo hacia el Norte de la autopista Illia .

Toda la escena duró 20 minutos, los mismos que ambos prometieron que ganarán en tiempo libre quienes usen esa vía gracias a la nueva sintonía política entre la Nación y la Ciudad. Tanto Macri como Cristina dejaron de lado ayer las diferencias ideológicas para concentrarse en la gestión conjunta. ” Ni pacto ni nada , simplemente sentido común”, cerró la Presidenta, para acallar cualquier tipo de especulaciones sobre su relación con el jefe de gobierno porteño.

Los dos tuvieron sus minutos para los discursos, aunque fue Cristina la que se llevó la palabra final. “Cuando yo dialogo, es un pacto; cuando otros dialogan, qué civilizados que son y qué dialoguistas”, se quejó mientras se anticipaba a cuestionar las noticias del día que hablarían de su foto con Macri.

Con puntualidad extrema, apenas el reloj marcó las 16, el efecto de espejismo sobre el asfalto de la autopista aún cerrada para el tránsito dejó ver a lo lejos la llegada de la comitiva presidencial. Cristina bajó de la combi blanca y enseguida buscó a Macri, a quien saludó con un beso. Los dos subieron al escenario, montado mirando al Sur, cada uno con su propio atril. Uno amarillo; el otro celeste. De más está escribir qué color le correspondía a cada uno.

De un lado tocaban pista los Embraer de Aerolíneas, mientras que más allá del alambrado, el tren Belgrano Norte, aún sin renovar, iba y venía con los pasajeros asomados por las ventanillas para presenciar en segundos la escena de la unidad.

“Espero que ésta no sea la única vez que con el gobierno nacional hagamos cosas importantes”, propuso Macri, el primero en hablar, y resaltó que a quienes usan la autopista “no les interesan las diferencias políticas”. Llegó apenas unos segundos antes que Cristina, mientras sus ministros ya lo esperaban abajo del escenario.

El acto tuvo a los dos como oradores, toda una novedad. Organizado por el gobierno porteño, que dispuso catering en medio del asfalto, la invitada esta vez fue Cristina. Y aunque tuvo alguna crítica solapada, sobre todo contra los medios, la Presidenta eligió destacar el acuerdo al que habían llegado con su vecino porteño.

Dijo que las diferencias había que superarlas en forma “absolutamente civilizada, sin adjetivaciones ni chicanas” y pidió evitar sacar “ventaja partidaria”, una cuestión en la que se incluyó. “No estoy haciendo una crítica a nadie en particular, al contrario. Simplemente saber que podemos ponernos de acuerdo en tanto y en cuanto abordemos los problemas sin calificaciones”, reclamó.

La Presidenta apeló a los cuentos infantiles antes de hablar de las especulaciones electorales que cruzaron las peleas entre Bolívar 1 y Balcarce 50. “Yo no soy Blancanieves ni usted tampoco es parte de los siete enanitos, así que en todos siempre hay especulaciones. Tampoco tenemos que ser hipócritas en política, porque en ciertas cosas, la gente no nos cree”, apuntó.

La relación entre Cristina y Macri se distendió este año, a partir del encuentro que mantuvo, en secreto, el jefe de gobierno porteño en la quinta de Olivos con la Presidenta. El diálogo se mantuvo de manera fluida hasta que se vieron en la inauguración de las oficinas de Facebook y compartieron hace poco más de una semana el tedeum del 25 de Mayo.

Como parar distender, el líder de Pro arrancó su discurso celebrando lo lindo que estaba el día, con un inmejorable sol otoñal. Cristina sonreía, complacida. Cada uno se llevó su propio equipo. Por la Casa Rosada, además de Berni y Randazzo, estaban los ministros Alberto Sileoni, Enrique Meyer, Teresa Parodi, Cecilia Rodríguez y el secretario general, Oscar Parrilli. Macri también se rodeó de los suyos, con la vicejefa, María Eugenia Vidal, Ritondo, Rodríguez Larreta y el ministro de Desarrollo Urbano, Daniel Chain.

Por las dudas, Parrilli se aseguró hinchada propia para un acto en el que el funcionario jugó de visitante. Se llevó una columna de trabajadores de la Uocra que corrieron a un costado, con su sola aparición en escena, a los trabajadores de AUSA, con pecheras, casualmente, color amarillo Pro.

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