El 30% de las llamadas por celular fallan

Lo revela un informe oficial que se hizo en la Ciudad de Buenos Aires. Especialistas dicen que faltan antenas. Y que el radioespectro quedó chico frente al gran crecimiento de la cantidad de teléfonos.

Los teléfonos inteligentes son un verdadero prodigio de la tecnología. Estas computadoras de bolsillo son capaces de alertar a su propietario sobre las tares pendientes, responder las consultas hechas por la voz y anticiparse a sus pedidos. Pero, al menos en la Argentina, no pueden hacer nada para mejorar la calidad del servicio de comunicación. Una reciente auditoría oficial cuantificó un drama que los usuarios padecen a diario y determinó que el 30% de las llamadas en el centro porteño no llegan a concretarse.

El estudio elaborado por la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) estableció que, de cada 10 intentos para efectuar una conexión móvil de voz, sólo 3 lograron completarse con éxito. El dato surge de una medición efectuada en los barrios de Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Monserrat y Constitución, donde las operadoras Claro, Personal, Movistar fueron sometidas a prueba por el organismo.

Para sostener esta investigación se cotejaron dos variables: la tasa de accesibilidad, que mide la posibilidad de concretar una llamada en menos de 10 segundos, y la de corte o retenibilidad, que contabiliza la frecuencia de cortes durante una comunicación.

El resultado de las mediciones concluyó que, con una línea de Personal, de 508 llamadas se alcanzaron 353, lo que da un 69,5% de efectividad. Con Movistar, de 528 se consiguieron 370, con una tasa a favor del 70,1%. Con Claro, el porcentaje fue del 77% con 448 sobre 582 intentos. Estos valores contrastan con los porcentajes que las empresas informan a la CNC sobre su propio servicio. Desde Personal reportan una accesibilidad superior al 99%. Movistar y Claro dicen que exceden el 98%.

Las posibles causas técnicas del problema tienen múltiples puntas. En la actualidad, hay 41 millones de argentino y más de 62,5 millones de líneas móviles activas, pero la cantidad de espectro radioeléctrico en uso se mantiene igual desde 1998, lo que la convierte en la más baja de la región según los parámetros de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT).

La capacidad de una red inalámbrica depende del progreso en su infraestructura. Para que todos los usuarios se pueden comunicar sin problemas “habría que asignar más frecuencia, lo que permitiría obtener un mayor ancho de banda; instalar más estaciones de radiobases (antenas) y poner en marcha el 4G”, explica Claudio Muñoz, director del Centro Argentino de Estudios de Radiocomunicaciones y Compatibilidad Electromagnética del ITBA. Y agrega: “El colapso se produce porque las empresas de telefonía vendieron más teléfonos de los que están preparadas para soportar. Durante determinadas horas del día, es común recibir un mensaje de texto que anuncia que te llamó determinado número. Pero en realidad, el teléfono nunca sonó. Lo que ocurre es que las redes estaban saturadas y la operadora no llegó a cursar el llamado”.

Los especialistas consultados entienden que las raíces de la culpa están enterradas en el Estado. En especial, porque la porción del radioespectro destinada a los celulares -una suerte de autopista por la que viajan los datos- quedó chica y esto genera el famoso cuello de botella. “El espectro es limitado y en la Argentina es un tema conflictivo. El Estado necesita efectuar un ordenamiento para que funcione correctamente”, dice Muñoz.

El secretario de Comunicaciones del Gobierno Nacional, Norberto Berner, destacó que la falta de espectro es sólo una de las púas del conflicto: “El espectro es hasta un tema secundario si uno tiene una cantidad suficiente de antenas”. También estimó que bajo el cielo argentino hay unas 15 mil radiobases, una cifra muy por debajo de la cantidad ideal. A diferencia del espectro, que es controlado por el Estado, la colocación de antenas es responsabilidad de los municipios, aunque son las empresas las que las instalan en cada barrio.

Entre tanto, las quejas, que no siempre son atendidas por las compañías, bajan hasta las asociaciones de consumidores. “La baja calidad del servicio se intensificó desde que la resolución 26 de la Secretaría de Comunicaciones estableció que la facturación del servicio sea en unidad de segundos y no en minutos. Sobre todo, porque las llamadas tienen un piso de 30 segundos. No es casualidad que las llamadas se cortan mucho durante los primeros tramos. Porque aunque hables un segundo, te facturan 30”, sostiene Fernando Blanco Muiño, presidente de la Unión de Consumidores de Argentina (UCA).

Y si bien las empresas insisten en que realizan grandes inversiones, el nivel de bronca no decae. “Entre los principales y más reiterados reclamos, la lista la encabeza la falta de señal y que los llamados no se pueden sostener más de 40 segundos. Esto se potencia en la zona del microcentro, donde la concentración de líneas es mayor”, advierte Miguel Fortuna, de la Comisión de Usuarios de Telecomunicaciones ante la CNC.

Fuente: Clarín.

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