Una dieta alta en grasas elimina las convulsiones en el 55% de los niños con epilepsia refractaria

 
La terapia cetogénica, que consiste en una alimentación “alta en grasas, adecuada en proteínas y baja en carbohidratos”, demostró reducir más del 50% la cantidad de crisis en el 85% de los niños con epilepsia refractaria, de los cuales el 55% quedó libre de convulsiones, afirmó hoy la neuróloga infantil Marisol Toma con motivo del día nacional de esa enfermedad, que se conmemora cada 24 de mayo.

Según la Liga Internacional de Lucha contra la Epilepsia (ILAE, por su sigla en inglés) se denomina “refractaria” cuando el paciente “no logra controlar sus crisis tras el tratamiento con dos o más fármacos antiepilépticos”.

Las convulsiones refractarias ocurren en un 20 a 30% de los pacientes pediátricos diagnosticados con epilepsia. Dicho de otra manera, tres de cada diez niños con epilepsia no responderán a fármacos antiepilépticos y necesitaran otro tipo de tratamiento para controlar las crisis”, afirmó la especialista.

Toma, señaló que una de las terapias “científicamente validadas” para el tratamiento de las epilepsias refractarias es la cetogénica, que consiste en una alimentación “alta en grasas, adecuada en proteínas y baja en carbohidratos”.

El aporte elevado de grasas como principal fuente de combustible -en reemplazo de los carbohidratos- favorece la producción de compuestos químicos en el hígado llamados “cuerpos cetónicos”, que generan cambios en la actividad metabólica cerebral mediante mecanismos que contribuyen a controlar las crisis convulsivas.

La médica explicó que esa terapia “no es un tratamiento que dure toda la vida, sino que luego de unos años comienzan a introducirse alimentos hasta que el paciente finalmente puede realizar una dieta normal”.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la prevalencia mundial de la epilepsia oscila entre cuatro y diez casos por cada 1.000 habitantes, de los que el 60% son niños, dato que en Argentina representa entre 132.000 y 264.000 niños con epilepsia.

Entre las principales causas que la originan se cuentan anomalías congénitas, enfermedades vasculares como el infarto cerebral, infecciones, tumores, enfermedades degenerativas o lesiones.

 

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