Increíble: los “candados del amor” hicieron caer Puente de las Artes

Una moda que comenzó en 2008Los colocan parejas de novios para “sellar” su amor. Y hay polémica.

En París, ciudad románticas si las hay, se impuso una moda: los novios van de la mano hasta el Puente de las Artes ( Pont des Arts ), bello como cada uno de los puentes que atraviesan la ciudad luz –pero con la particularidad de que es peatonal–, y allí “sellan” su amor eterno colgando un candado con sus nombres, al que cierran. La ceremonia concluye al arrojar la llave al río Sena. Para un grupo de ambientalistas, esta tendencia no sólo les parece una gran pavada sino también tremendamente nociva para el medioambiente. Y la realidad les dio algo de razón: parte del alambre de una baranda del puente se desplomó el domingo a la tarde por el peso que generan los “candados del amor”. El clásico paseo volvió a abrir ayer, luego de algunas reparaciones, pero el accidente reavivó la polémica.

El domingo, cerca de las 17.50 de París (las 12.50 de Buenos Aires), unos 2,40 metros de la alambrada se desplomaron sobre la pasarela peatonal, sin que lastimaran a nadie.

“La pasarela fue inmediatamente evacuada y clausurada”, informó un responsable de la prefectura de Policía. Ayer, luego de colocar unas placas de madera que sustituirán temporalmente a la baranda, el paseo –150 metros que cruzan el Sena a la altura del Museo del Louvre– volvió a quedar habilitado. “No puede producirse un accidente grave”, intentó minimizar Bruno Julliard, funcionario del departamento de Cultura de la capital francesa.

El incidente no hizo más alimentar las quejas de quienes reclaman terminar con esta melosa costumbre. Tan indignados están, que andan recolectando firmas para volar todos los candados de París.

¿Podrá más la ecología que el amor?

La moda, que comenzó en 2008, se fue extendiendo a otros puentes de la ciudad, y también a los postes de luz. Dicen los ecologistas que ya hay 700 mil candados colgados por la ciudad. El reclamo, publicada en el sitio Change.org, dice: “Esta moda representa un creciente problema de seguridad, un costo muy elevado de mantenimiento, daño al medio ambiente y degradación de las estructuras históricas amadas por todos. Estos candados representan una amenaza para el patrimonio cultural de París. Es el momento de regular este fenómeno ”.

El documento, enviado al intendente y a la legislatura local, califica a este “diluvio” de candados como una plaga: “En muy pocos años, el corazón de París fue desfigurado, privando a los parisinos de calidad de vida en sus espacios públicos en los alrededores del Sena, contaminado por las miles de llaves que le tiraron.

Es tiempo de prohibir oficialmente los candados del amor para devolverle a París su belleza”. El grupo considera que la moda es un acto de vandalismo que incentiva “otros actos ilegales”, como los graffitis.

La iniciativa, que partió de dos norteamericanas (una radicada en París desde 2006), contaba anoche con casi 8 mil firmas. Pero por el momento la cifra parece no quitarle el sueño a nadie, y mucho menos a un corazón enamorado.

La alcaldía de París aseguró ayer que está buscando “alternativas que sean a la vez artísticas, solidarias y ecológicas” ante este entusiasmo, tan a la moda, que provoca “problemas de seguridad y estética”.

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